Comprender la psicología detrás de la deshonestidad académica y cómo combatirla.
Hacer trampa no es un tema nuevo, pero se ha vuelto más complicado que nunca. Si bien la mayoría de los estudiantes están de acuerdo en que hacer trampa es éticamente incorrecto, más del 70% admite haber hecho trampa en algún momento de sus carreras académicas. ¿Por qué es este el caso?
Las razones por las que los estudiantes hacen trampa van más allá de la pereza o la mala intención. Una revisión bibliográfica reciente realizada por el Universidad de St Andrews revela una compleja red de presiones, percepciones y problemas sistémicos que influyen en el comportamiento de los estudiantes. Comprender estos factores es el primer paso para abordarlos.
Vamos a echarle un vistazo más de cerca.
1. El problema de la «zona gris»
Muchos estudiantes no creen que estén haciendo trampa y, en algunos casos, es posible que no estén equivocados en su forma de pensar. Una razón importante detrás de la mala conducta académica es la confusión. Los estudiantes a menudo malinterpretan lo que constituye plagio, colaboración o violación de las normas académicas. Lo que un estudiante puede considerar una «solución creativa», otro puede considerarlo fraude académico.
Es menos probable que los estudiantes hagan trampa cuando las expectativas son claras, específicas y se refuerzan constantemente, y no solo se comunican durante la semana de orientación.
Qué pueden hacer los educadores:
- Proporcione ejemplos detallados en lugar de basarse en políticas abstractas.
- Explique el razonamiento detrás de las reglas, no solo las reglas en sí mismas.
- Refuerce las expectativas antes de cada evaluación.
2. El efecto de la influencia de los compañeros
«Si todos los demás lo hacen, ¿por qué no debería hacerlo yo?»
La dinámica social desempeña un papel importante en el comportamiento de los estudiantes. Es mucho más probable que los estudiantes hagan trampa si creen que sus compañeros están haciendo lo mismo, especialmente si esos compañeros parecen evitar las consecuencias. Esto crea un ciclo de retroalimentación que normaliza el comportamiento deshonesto y socava la integridad académica. El comportamiento de los compañeros no solo influye, sino que también puede predecir las acciones individuales.
Qué pueden hacer los educadores:
- Promover una cultura sólida de integridad.
- Haz que los casos de trampa sean visibles y responsables, sin recurrir a tácticas basadas en el miedo.
- Capacitar al personal para abordar las faltas de conducta de manera consistente y segura
3. Evaluaciones desconectadas
«Esta prueba no refleja el mundo real, así que ¿por qué seguir las reglas?»
Algunos estudiantes justifican la mala conducta argumentando que las evaluaciones son irrelevantes para sus trayectorias profesionales. Tienen razón: si el éxito en el lugar de trabajo depende de la colaboración, el acceso abierto a la información y la resolución creativa de problemas, entonces un cuestionario basado en la memoria puede parecer inútil.
El cambio hacia adelante:
- Adopte evaluaciones auténticas.
- Permitir recursos controlados (si es apropiado)
- Combine tareas abiertas con una supervisión segura para garantizar la equidad.
4. Ansiedad de alto riesgo
«No quería hacerlo, simplemente no podía permitirme fallar».
Para muchos estudiantes, hacer trampa no es una elección premeditada; a menudo se convierte en el último recurso bajo una inmensa presión. Factores como la ansiedad académica, las expectativas de los padres, el estrés financiero y la mala gestión del tiempo pueden llevar a los estudiantes a tomar atajos que normalmente no considerarían.
Las investigaciones muestran que el 67% de los estudiantes informan haber experimentado un estrés significativo relacionado con los exámenes.
Mejores soluciones:
- Ofrezca horarios flexibles para las evaluaciones.
- Fomentar una cultura académica menos punitiva.
- Diseñe evaluaciones que recompensen el esfuerzo y el proceso de aprendizaje, en lugar de solo las respuestas finales.
5. ¿Soluciones alternativas digitales = alfabetización digital?
«Solo estaba siendo inteligente con la tecnología».
Los estudiantes de hoy son nativos digitales. Algunos ven los atajos tecnológicos no como una trampa, sino como soluciones inteligentes, como compartir respuestas a través de aplicaciones de mensajería o usar herramientas de inteligencia artificial durante un examen.
Es esencial ir más allá del simple bloqueo de sitios web. Necesitamos ayudar a los estudiantes a entender por qué herramientas específicas pueden socavar la integridad del aprendizaje. Además, debemos diseñar sistemas que promuevan la equidad sin crear un estado de vigilancia.
¿Cómo avanzamos?
Las investigaciones indican que las estrategias más eficaces para reducir las trampas son proactivas, educativas y sistémicas.
Estos incluyen:
- Comunicación clara y coherente sobre la importancia de la integridad
- Mejora del apoyo y la formación del personal
- Métodos de evaluación diversos, atractivos y auténticos
- Supervisión inteligente que identifica la mala conducta sin aumentar el estrés de los estudiantes
En Quilgo, creemos que la integridad académica y el aprendizaje significativo deben trabajar en conjunto. Por eso estamos desarrollando herramientas de supervisión que van más allá de la simple vigilancia. Nuestras herramientas permiten a los educadores realizar evaluaciones seguras y escalables sin sacrificar la confianza, la transparencia o la experiencia de los estudiantes.
Nuestra plataforma ofrece a las instituciones la flexibilidad de crear flujos de trabajo de evaluación que se ajusten a los estándares académicos sin dejar de ser relevantes para situaciones del mundo real. Entendemos que garantizar la equidad no debe socavar el valor general del aprendizaje, sino que debe mejorarlo y protegerlo.
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